Refugio el retamal 
Cordillera de los Andes - Patagonia - Argentina
"Cuando llegas al Retamal hay una amplia pampa, un descampado que te sociega de entrada. Se trata de un claro en el bosque".
El Refugio El Retamal, ubicado a 755 metros sobre el nivel del mar, se encuentra muy proximo al Cajon del Azul.
Este año el refugio fue ampliado, es mas lindo, funcional y ofrece mayor comodidad.
Acceso al Refugio El Retamal: Desde el refugio del Cajón del Azul, debe tomarse el sendero que va al Refugio “Los Laguitos” (hacia el Oeste), aproximadamente a 20 minutos se llega a un arroyo, en ese momento hay que tomar por el sendero que sale hacia la derecha (hay cartel), cruzando el arroyo arriba, y siguiendo las marcas amarillas. Desde el arroyo son otros 20 minutos hasta el Refugio del Retamal.
Servicios:
Ducha, pernocte, plato fuerte, desayuno, pan y cafe, chocolate, cerveza casera, vino y area de camping.
Refugio
El refugio posee un gran "dormi", cocina y proveduría. El uso de cocina es gratuito para quienes se alojan en el Retamal.
Segun el refugiero Mariano: "Pero eso sí, "EL Retamal " no es para muchos a la vez. Capacidad máxima agradable 30 personas
y así seguir siendo felices."
El refugio cuenta con area de acampe admás del hospedaje en la cabaña.
Quienes deciden acampar, pueden contar con la solidaridad de Mariano, quien presta articulos como ollas y otros implementos para que los turistas puedan cocinar en los fogones.
Historia, relatada por Mariano Refugiero del Refugio El Retamal:
Si bien el Retamal carece de historia, por que siempre ha sido y siempre será...
Yo llegué un octubre de 1995 con un caballo, herramientas y una carpa.

Pasé 2 años "preparatorios" que me autorizaron para los ojos de la Cordillera, a empezar la vida.
No digo que no costo, pero todo era corazón. Un corazón que también se cansaba, pero era y es todo corazón.. a pleno!!
Llegó el frío y la carpa no funcionó más. Y así nació el ranchito, el cual había sido pensado para 6 meses que luego se transformaron en 3 años más.
Y mientras un palo por acá otro por allá, la nieve también llegaba.
Y en otro octubre ventoso e insoportable del 99 me trasladé a la Casa Grande.
Me despedí del Ranchito y del campamento... Yasí otra vez todo comenzó.
Y aunque siempre falta, lo sé... ya tengo mis 10 años de cordillera, que son mi bendición ...
Salud!!!
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